SUNNY DAY REAL STATE - DIARY (1994)
A muchos de vosotros, cuando oís la palabra "emo" se os viene a la cabeza jovencitos imberbes de tez blanquecina, flequillo que les tapa media cara y vestidos de negro con calaveras y corazones. No os culpo, es lo que se vendió hace unos años sobre este estilo musical o tribu urbana y con los grupos que por entonces estaban de moda no me extraña que muchos lo compraran. El emocore tiene su origen en el post punk y el hardcore de finales de los 80 en Washington DC. Es el resultado de juntar las palabras hardcore y emocional, y las primeras bandas que nos encontramos tocando este estilo son Fugazi o Embrace por ejemplo. Sonido con la mala leche en las guitarras del punk y el hardcore, pero con toques más melódicos y letras más curradas a nivel de verdaderos poemas. Y así llegamos a 1992 donde cuatro chavales de Seattle forman Sunny Day Real State. Dos años más tarde bajo las influencias antes contadas y sumándole el auge que estaba cogiendo el grunge, sale a la luz su primer disco, una puta joya llamada Diary.
Diary en sus 13 temas derrocha rabiosa melancolía y pero sobre todo buen gusto. Grupos más actuales catalogados en el post metal como Jesu o incluso en el post black metal como Alcest, tienen el mismo sonido que Diary, pero bueno, eso es una impresión muy particular. Lo que intento deciros es que fue un álbum super influyente, tanto para la escena emo como para la grunge y para todo lo que vino después. Disco de guitarras, afiladas y contundentes pero también armónicas y minimalistas en momentos. Voces con melodías muy pop combinadas con los gritos de Jeremy Enigk, a veces contenidos y otros no. Letras depresivas pero con toques de esperanza. Cambios constantes de ritmo, coros a dos tonos, más gritos... Os podría recomendar Seven, In Circles o Song About An Angel para explicaros este tipo de sonido y creo que no hay mejor manera de empezar un disco que con este trio. "47" con ese riff tan elegante durante la cocción del tema y esos guitarrazos puntiagudos en los estribillos. The Blankets Were The Stairs, que podría pasar por un tema de Sigur Ros, hasta que se ponen intensos. Pheurton Skeurto es el interludio en forma de piano que nos divide este trabajo. Después nos encontraremos la brutal Sometimes, que se mantiene dulce y ambiental hasta la última parte que es una descarga de energía por parte de la banda."8" con un riffazo infernal durante todo el tema que precede a la tranquilita y otra vez melódica intro. Y "9", que cierra este trabajo y empieza con un torbellino en forma de distorsiones sumadas a la batería a cargo de William Goldsmith, que es una puta pasada y la última demostración de lo que SDRS son capaces de hacer cuando se enfadan.
Resumiendo, Diary es un disco de guitarras con mala leche, pero que quedan apaciguadas por las voces y coros tan melódicos, lo que lo hace super recomendable y accesible para todos los públicos. El artwork del álbum a la altura de los temas, exquisito.
Canción que me pone gallina de piel: In Circles.


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